Límites en la formación de nuestros hijos - Yezid Parra C. -DespiertaNET-

Límites en la formación de nuestros hijos

Para ambientar este post, quiero compartir este momento que me llevó a reflexionar; durante un taller de padres; una madre preocupada me preguntó sobre la forma en la que debería actuar para poner límites a sus hijos ya que Ella sentía que no lo “estaba haciendo bien”.

Quiero iniciar compartiendo que soy padre y tomo como base mi propia experiencia y la de otros padres con los que he compartido durante mi vida y en especial en los talleres que vengo realizando y/o participado.

¿Qué es un límite y/o como podemos establecerlo?

Consultando la definición de límite en la RAE me quedo con la definición: “Extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico. Llegó al límite de sus fuerzas” para empezar a entender el origen de nuestra preocupación como padres durante el proceso de crianza de nuestros hijos.

Si analizamos la realidad, y al consultar a varios padres de familia, muchos de éstos ven los límites como algo negativo porque piensan que al establecerlos, “están haciendo lo mismo que muy seguramente hicieron sus padres con ellos” y así no tienen en cuenta la opinión de sus hijos, considerando que se están vulnerando sus derechos de “libre desarrollo de la personalidad”. Y la verdad es que los límites no se imponen, se enseñan. Padres, establecer límites no es imponer voluntades, no es que te enfades con tus hijos, sino que entiendas que junto a ellos se deben aprender

Nuestra labor como padres no es otra que educar y por esta misma razón es que debemos aprender todo el tiempo y adaptarnos a cada hijo, a cada situación y a cada emoción; nuestros hijos van creciendo y con cada experiencia es una responsabilidad de nuestra parte adaptarnos para ayudarles a crecer. Educar también significa que nuestros comportamientos o decisiones, tendrán consecuencias, tanto nuestros hijos como nosotros debemos aprender que habrá que aceptar y corregir todo el tiempo.

¿Cuándo es tiempo para decir un “NO”?

Dentro de nuestra labor de educar, más de una vez, decimos y tendremos que decir “no” a cosas que consideramos que “no se pueden o deben”; unas veces sólo como proceso de educar a nuestros hijos y en su gran mayoría porque basados en nuestra experiencia consideramos que este “NO” podrá enseñar a nuestros hijos que no todas las veces se consiguen las cosas en el momento que uno quiere. Ahora bien, esto no quiere decir que debamos usar la fuerza verbal (gritos) para que aprendan, sino que debemos usar una comunicación asertiva y mostrarles con claridad lo que deseas transmitirle. Recomendación: Evita caer en la tentación de amenazarlos y menos con cosas que nunca vamos a cumplir. Y la lección para ti como padre es que debes cumplir lo que prometes y/o manifiestes a tus hijos, recuerda que también tienes tus responsabilidades y una de ellas es cumplir lo que dices. 

¿Existen riesgos al criar a nuestros hijos sin límites?

Como la crianza de nuestros hijos es un proceso que no para nunca, en ocasiones, muy seguramente dudas o por el miedo lleguemos a pensar que los límites puede llegar a jugarnos malas pasadas, y la verdad es que sin ellos o cuando son “impuestos por voluntad y sin alguna razón” pueden llegar a jugar en nuestra contra. Lo importante en todos los casos es basarnos en nuestro amor y que cada decisión o límite que enseñemos nos haga sentir tranquilos. Aun así habrá días de dudas, de preguntas tales como, ¿Estará bien lo que estoy haciendo?, ¿Es correcta esta decisión?, ¿Será que me estoy equivocando?, ¿Mis padres hacían lo mismo y no quiero eso para mis hijos?…

Veamos unos ejemplos prácticos

Seguramente nos habrá pasado en un par de ocasiones que nuestros hijos nos “hacen quedar mal” con las famosas “pataletas”, que no son más que una forma de manipulación para conseguir lo que queremos. Y digo queremos porque aun de adultos en ocasiones, lo hacemos en menor medida pero con el mismo objetivo. Un claro ejemplo es cuando salimos con nuestros hijos a compartir tiempo y estando en lugares públicos nos hacen algún tipo de pedido, como un helado, una gaseosa, una golosina, un chocolate, un juguete… y la lista seguiría con todo lo que nuestros hijos quieren pedir. Si es un momento adecuado muy seguramente compartiremos su petición, y si no es el momento adecuado, seguramente diremos que “NO”, momento en el cual recibiremos a cambio una pataleta con llanto y gritos, lo que nos hará sentir vergüenza y si no tenemos el carácter suficiente y la adecuada comunicación, terminaremos accediendo a su petición para liberarnos de la vergüenza pública de una pataleta o rabieta, eso pensando en un lugar público, pero la realidad es que la manipulación también aplica en nuestra casa y más cuando no les prestamos la debida atención y sus pataletas o rabietas serán aún mayores.

¿Existen consecuencias en su formación si no ponemos límites?

Aunque se han documentado varios experimentos, la primera conclusión es que para nosotros como padres es “fácil”, ceder ante estos “caprichos” para “liberarnos” de sus pataletas y en realidad estamos promoviendo dichas conductas que se van a replicar en los ambientes escolares y posteriormente en sus vidas como adolescentes y como adultos. Es muy importante mencionarles que permitir dichas conductas generan a futuro que nuestros hijos hagan lo que sea necesario, sin importar que esté bien o no, que incluso le hagan daño a otras personas por conseguir lo que desean ya que no aprendieron a manejar la frustración o a aceptar que no siempre se puede obtener de forma inmediata las cosas o los deseos.

Como responsables de la educación estamos en el deber, de enseñar límites a nuestros hijos; Estos ayudan a que nuestros hijos aprendan a tolerar, a manejar la frustración, a autocontrolarce, a cumplir normas y sobre todo a que no se pueden obtener las cosas, solo con pedirlas. Otros de los elementos a tener en cuenta que es lo que genera no enseñarles límites, no se desarrollan otras habilidades como son: Paciencia, Constancia, Disciplina, Esfuerzo, Colaboración y promueve las conductas agresivas, aislamiento, represión, maltrato entre otras.

Para concluir, no podemos delegar la educación de nuestros hijos a los colegios, no es posible que responsabilicemos a terceros de nuestras funciones como verdaderos padres y en especial en lo correspondiente a generar conductas de autoestima y autorregulación.

Otro artículo que les puede interesar: “Adolescentes vs Padres; una guerra donde el negro o el blando no es la solución

Te invito a reflexionar sobre que estás haciendo por la formación de tus hijos , nosotros te ayudamos con tu proceso, estás a solo un clic de transformar sus vidas ¿te atreves?  Escríbenos,

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

EnglishFrenchSpanish